El desierto de Wadi Rum

Jueves 8 de agosto

Jueves 8 de agosto 7:30 de la mañana: cogemos el coche y salimos de Wadi Musa en dirección sur. Atrás dejamos las magníficas montañas de Petra con todos sus rincones grabados en nuestras retinas. Nos dirigimos al desierto, siguiendo la Carretera del Rey.

La Carretera del Rey

La Carretera del Rey, con más de 3.000 años, fue una de las rutas comerciales de caravanas más importante de la historia y actualmente es una de las vías principales que recorren Jordania de norte a sur. En el trozo que hicimos nosotros, bajando hacia el desierto, la Carretera del Rey es una autopista de dos y hasta de tres carriles en cada dirección, pero ojo, no os imaginéis una autopista como las de Europa, es una autopista sin apenas servicios, el asfalto va cambiando continuamente y las líneas no están muy marcadas pero, a pesar de eso, se circula a buen ritmo porque tampoco hay un tráfico excesivo.

A medida que vas bajando hacia el sur, el paisaje es cada vez más desértico y cuando dejas la autopista y coges el desvío hacia Wadi Rum, tienes la arena del desierto tocando la carretera

La entrada al desierto

El desierto de Wadi Rum es zona protegida y la entrada está controlada en el Centro de Visitantes. Allí registran a todo el que quiere adentrarse en el desierto y se pueden reservar excursiones, gestionar el alojamiento o contratar guías. La entrada al desierto está incluida en el Jordan Pass.

Llegamos al Centro de Visitantes hacia las 9:00, realizamos el trámite de registro y nos sellaron el Jordan Pass. Como nosotros teníamos ya una reserva en el Beyond Wadi Rum Camp a través de Booking, seguimos camino hasta el pueblo de Rum donde contactamos con la agencia de nuestro campamento. Salman, el dueño de la agencia, nos ofreció un té mientras nos explicaba las diferentes actividades que se podían realizar en el desierto.

Contratamos al final un tour de 6 horas en 4x4 + la noche en el campamento con pensión completa, a un precio total de 240 JD los cuatro (unos 300 €).

A tener en cuenta que en Wadi Rum no aceptan ningún pago con tarjeta, hay que pagar todo en efectivo

El desierto rojo

Wadi Rum es un desierto salpicado por inmensas montañas con distintas tonalidades de rojos, amarillos y naranjas, que dispersa sus matices sobre las dunas de arena, haciendo que el paisaje sea un espectáculo impresionante. Con sus pozos y manantiales lleva habitado desde la prehistoria pero se hizo famoso en el mundo gracias a las aventuras de Lawrence de Arabia en la revuelta árabe contra el imperio turco durante los últimos años de la primera guerra mundial. Sus espectaculares paisajes han sido el escenario natural de varias películas como "Lawrence de Arabia" o más recientemente "Marte"

El desierto es muy extenso y difícilmente se puede llegar a recorrer todo. Hay dos rutas principales en todoterreno: la primera cubre la zona central de Wadi Rum y la segunda recorre zonas periféricas. Se podría correr para ver los sitios más destacados en pocas horas, pero se aconseja bajar del coche y explorar cada lugar a pie, o sentarse en una duna o una roca para disfrutar de la paz y el silencio.

Nosotros nos dejamos llevar por nuestro guía Mutter, un chico muy jovencito que dijo tener 17 años pero que aparentaba incluso menos, que nos llevó a varios de los sitios destacados de la ruta central. Nuestro todoterreno era un Toyota muy viejo y destartalado, creo que el más cutre de todos los que nos cruzamos por el desierto, pero nosotros tampoco somos muy exigentes. 

La ventaja de contratar un tour en 4x4 con un chofer-guía para nosotros solos es que podíamos ir a nuestro ritmo. Mutter era muy tranquilo, no tenía ninguna prisa y nos dejaba estar todo el tiempo que queríamos en cada una de las paradas. La inmensidad y la calma del desierto se nos contagiaron rápidamente y perdimos la noción del tiempo.

Hacía calor pero no sabría deciros la temperatura máxima que alcanzamos. Mutter llevaba una nevera repleta de aguas bien frías que sentaban de maravilla. Y cuando nos desplazábamos de sitio en sitio, la alfombra que nos hacía de cubierta en el todoterreno y el aire del desierto hacían llevadero el calor.

En nuestra ruta partimos del pueblo de Rum y visitamos el Manantial de Lawrence de Arabia, la duna roja de Al Ramal, el cañón Khazali, el puente de roca Um-Fruth, el Cañon Abu Khashaba, vimos de lejos el puente Burdah y finalmente contemplamos la puesta de sol desde el Little Bridge.

Cada uno de los sitios tenía un encanto especial pero el atractivo no estaba únicamente en los puntos que visitamos, recorrer el desierto y contemplar su inmensidad es por si solo una experiencia fantástica.

El pueblo de Rum

El pueblo de Rum son unas pocas casas donde se ha establecido una pequeña comunidad de beduinos que organizan su vida alrededor de la actividad que genera el turismo del desierto. Hay un albergue, un restaurante y un par de tiendas de alimentación. También es donde termina el asfalto y empieza el desierto propiamente dicho.

Subimos al 4x4 y antes de salir de Rum, Mutter fue a varios establecimientos del pueblo donde se abasteció de una nevera con hielo, aguas abundantes y gasolina. Y empezamos nuestro tour a las 10:30h. 

El Manantial de Lawrence de Arabia

La primera parada de nuestro tour fue en el llamado Manantial de Lawrence de Arabia, parada regular en los circuitos en todoterreno. Un pequeño chorro de agua caliente surge entre las rocas y se desliza montaña abajo, dirigida hoy en día con una pequeña canalización y recogida en un abrevadero donde todavía hoy van a beber los camellos y las cabras que campan libremente por el desierto. Este manantial natural hizo que Rum se convirtiera en un importante abrevadero para las caravanas que viajaban entre Siria y Arabia.

Se puede subir, trepando por las rocas hasta la pequeña fuente de agua (solo subieron Carlos y Raúl) desde donde se ve una panorámica fantástica del desierto

En todas las paradas del tour hay una tiendecita de beduinos donde refugiarse del sol y donde siempre te ofrecen un té con gran hospitalidad, sin pedir nada a cambio (tienen unos botecitos donde puedes dejar propina pero si no lo haces tampoco te dicen nada). También puedes comprar algún souvenir o regalo, pero en ningún sitio nos agobiaron intentando vendernos sus productos.

Patricia y yo nos quedamos en la tienda y aprovechamos para hacer fotos a algunos camellos que se acercaron a beber al abrevadero. 

Duna de arena roja de Al Ramal

Seguimos el tour y la siguiente parada fue a los pies de una impresionante duna de arena roja. Aunque se pueden ver dunas en varios puntos de Wadi Rum, una de las más impresionantes es la duna de Al Ramal, situada en la ladera de Jebel Umm Ulaydiyya. Vale la pena subir a la cima para disfrutar de una visión privilegiada del desierto. Aunque hay que ir con cuidado porque la arena es tan fina que se cuela por todas partes. 

Cañón Khazali

Hay varios cañones que atraviesan los macizos rocosos de Wadi Rum. Algunos son más indicados para excursionistas expertos o escaladores, pero el Cañón Khazali es un siq fácil de explorar que se adentra por una estrecha fisura en Jebel Khazali. Se pueden recorrer a pie unos 150 metros, suficientes para agradecer el frescor de la sombra y contemplar los petroglifos realizados por los pastores nabateos hace unos dos mil años

Comida en el desierto

Mientras nosotros recorríamos el Cañón Khazali, Mutter se fue a buscar la comida y al salir nos llevó hasta una de las tiendas de beduinos y nos sirvió unas bandejas calientes con arroz, pollo y verduras como si existiera un delivery en el desierto. También podíamos elegir la bebida entre todo tipo de refrescos bien fresquitos. Nos sentó todo de maravilla!

Después de comer descansamos un buen rato mientras nos tomábamos un té y reemprendimos la ruta, que todavía nos quedaban algunas de las visitas estrella del tour. 

Los puentes de roca de Wadi Rum

En la zona abundan las formaciones rocosas cinceladas por los vientos que han erosionado las partes más blandas de la arenisca, formando puentes de diferentes alturas. Se pueden ver varios, pero los tres más famosos son Burdah (en un rincón lejano del desierto y que observamos solo desde la distancia), Um Fruth (que era nuestra siguiente parada después de la comida) y Little Rock (el de más fácil acceso, al pie del cual estaba nuestro campamento y desde donde vimos la puesta de sol). 

El Puente Um Fruth

La primera parada después de la comida fue en el Puente Um Fruth. No lo llegas a divisar hasta que el todoterreno rodea el macizo y de repente lo tienes delante. ¡Es realmente impresionante!

La ascensión hasta lo alto del puente, de unos 20 metros, es bastante escarpada pero se puede subir hasta la cima. Y naturalmente allí subieron todos, menos yo que hice las fotos desde abajo.

El cañón Abu Khashaba

Seguimos trayecto hasta el cañón Abu Khashaba, más amplio y más largo que el de Khazali. Mutter nos dejó a un lado y nos dijo que nos recogería al otro lado. Así que nos empezamos a adentrar en el cañón por un camino que parecía fácil pero que, de subida y caminando sobre la arena fina de la duna, nos costó remontar hasta la cima. Estábamos solos y nos tomamos nuestro tiempo, haciendo nuestras fotos familiares, en un lugar realmente fascinante. 

La salida del cañón fue un poco más escarpada pero accesible para todos. Y al otro lado nos esperaba Mutter. 

Vista del Puente Burdah

Eran ya las cuatro y pico de la tarde. El cansancio y el calor ya nos empezaban a pesar un poquito, sobre todo teniendo en cuenta que veníamos de dos días a ritmo fuerte en Petra. Le dijimos a Mutter que estábamos agotados y nos dijo que sólo quedaba una parada antes de ir al campamento, para ver desde lejos la panorámica de las montañas donde se encuentra el Puente Burdah.

Para los amantes de los trekkings, dicen que la excursión al Puente Burdah es una de las rutas más recomendables de senderismo, a través de una paisaje marciano, con infinidad de empinadas rocas y donde el miedo a las alturas hay que dejarlo olvidado en casa. Nosotros solo lo vimos de lejos, desde uno de los rincones donde todos los tours hacen parada para contemplar el macizo que se levanta en medio del desierto. 

Beyond Wadi Rum Camp

Cuando Mutter nos dejó en el campamento donde íbamos a pasar la noche eran las cinco y media, más o menos. Y nuestra sorpresa fue ver que el campamento estaba justo debajo del Little Bridge.

El Beyond Wadi Rum Camp se encuentra justo detrás del peñón del Little Bridge, a los pies de sus laderas rocosas y protegido del viento del desierto. Está compuesto por 12 tiendas-habitación, 1 tienda-lavabo y 1 tienda-comedor. A nosotros nos instalaron en una tienda para cuatro, con una cama de matrimonio y dos individuales perfectamente equipadas y muy cómodas. La tienda-lavabo, para que os hagáis una idea, es como un módulo de camping con varios lavabos y duchas (el de mujeres estaba muy bien; parece que el de hombres era un poco más destartalado). Y la tienda-comedor, donde se sirve la cena y el desayuno tenía todas las mesas distribuidas alrededor, dejando espacio en medio para el buffet.

Puesta de sol desde el Little Bridge

Descansamos un buen rato y hacia las siete subimos al Little Bridge para contemplar la puesta de sol en el desierto.

Subir al Little Bridge es fácil pero, aunque no es muy alto, sigue sin ser apto para los que sufren vértigo. Así que nuestros hijos cruzaron por encima del puente, mientras Carlos y yo nos quedábamos unas rocas más abajo, contemplando la puesta de sol. 

Cena y noche en el desierto

A las 20:30 se servía la cena en la tienda-comedor. Antes de entrar nos explicaron la forma tradicional beduina de cocinar las carnes y verduras, asadas en una especie de barbacoa enterrada en la arena, que acompañan siempre con sus ensaladas y cremas. La verdad es que estaba todo buenísimo!

Antes de irnos a dormir nos relajamos contemplando la noche del desierto. Aunque a nosotros, que ya habíamos dormido una noche en el desierto de Marruecos, no nos pareció esta vez tan espectacular, probablemente porque había media luna que iluminaba bastante y porque al ser Wadi Rum un desierto con formaciones rocosas alrededor no se llegaba a ver la cúpula de estrellas que nos envolvió en Marruecos. Pero igualmente, ¡es siempre increíble la sensación de dormir en el desierto! 

Al día siguiente desayunamos a las 8 h y hacia las 10 h nos venía a recoger Mutter para llevarnos de vuelta al pueblo de Rum, donde habíamos dejado el coche. Dejábamos atrás el desierto de Lawrence de Arabia, uno de nuestros "imprescindibles" si viajas a Jordania