Madaba y Monte Nebo

Sábado 10 de agosto

Después del relax de lujo en Ma'in nos quedan todavía 2 días en Jordania, que queremos aprovechar para visitar Madaba, el Monte Nebo y Ammán. Ya hemos hecho los platos fuertes del viaje, con Petra, el Desierto de Wadi Rum, el Mar Muerto y Jerash, y realmente la planificación ha sido adecuada porque nos quedan pocas fuerzas y si ahora tuviéramos que realizar una de estas visitas no la afrontaríamos con la energía suficiente.

El sábado nos levantamos sin prisas, todavía en el Hotel-Spa Ma'in Hot Springs. Carlos y yo nos hacemos un último baño en una de las cascadas y después desayunamos todos en el fantástico buffet. Apuramos nuestra estancia en el hotel hasta el último minuto, disfrutando de todas sus instalaciones (a nuestro hijo Raúl incluso le quedan fuerzas para ir al gimnasio un rato).

Madaba

Hacia las 12h cogemos de nuevo el coche y nos dirigimos a Madaba, una agradable ciudad comercial conocida por sus mosaicos de la época bizantina. Como es sábado, la ciudad está muy animada y parece que todo el mundo está en la calle, haciendo compras. Nos cuesta un poquito aparcar porque el caos circulatorio es importante pero finalmente lo conseguimos y nos añadimos también nosotros a ir de tiendas, paseando por las calles principales y entrando en sus bazares y almacenes. Nos gustan estos momentos en los que vives un poquito más la auténtica vida de una ciudad, no solo desde el punto de vista de turista. 

Antes de comer nos dirigimos a visitar la atracción principal de Madaba: el mapa mosaico de la iglesia de San Jorge. La iglesia ortodoxa de San Jorge fue construida en el siglo XIX sobre una antigua iglesia bizantina. Fue en el momento de la construcción de la nueva iglesia en el que se descubrió que la antigua albergaba uno de los mosaicos más importantes del mundo cristiano: un mapa de las cruzadas del siglo VI en el que se puede contemplar la representación cartográfica más antigua de la historia de Tierra Santa.

Para entender bien el mapa merece la pena contemplar antes los paneles informativos que se encuentran en el Centro de Visitantes, fuera de la iglesia, que ayudan a situar en el mapa cada uno de los principales lugares y ver un corto video explicativo que muestra algunos detalles curiosos que luego se pueden reconocer en el propio mosaico.

El mapa mosaico cubría todo el suelo de la iglesia, medía originalmente 15,6 m x 6 m (unos 94 m²) y estaba formado con dos millones de piezas de colores, aunque actualmente sólo se conserva un tercio del mosaico original. El mapa representa las colinas, valles, poblados y ciudades hasta más allá del delta del Nilo. Se distinguen los mares principales como el Mar Muerto o el Mar Mediterráneo y también las ciudades más importantes como Jerusalén. 

El horario para visitar el mapa mosaico es de 8:00 a 18:00 (los viernes abren a las 9:30 y los domingos a las 10:30). La entrada no está incluida en el Jordan Pass y cuesta 1 JD por persona. ¡Ojo! A tener en cuenta que durante la celebración de las ceremonias litúrgicas de la iglesia tapan el mosaico con alfombras y no puedes llegar a verlo.

El mapa de la iglesia de San Jorge es una pieza única, pero existen cientos de mosaicos distintos de los siglos V al VII, repartidos por todas las iglesias y edificios de Madaba. 

Monte Nebo

Por la tarde, después de comernos un shawarma, nos acercamos con el coche al Monte Nebo, a unos 15 minutos de Madaba, uno de los lugares santos más venerados de Jordania. Según la Biblia, desde este promontorio de 817 metros Moisés divisó la Tierra Prometida de Canaán, a la que se le prohibió la entrada. Murió y fue enterrado en Moab, un valle cercano, aunque la localización de su tumba se desconoce. La entrada tampoco está incluida en el Jordan Pass y cuesta 2 JD por persona.

Cuando accedes al recinto en lo alto de la colina, te encuentras con la Basílica de Moisés. Como el Monte Nebo se convirtió en un lugar de peregrinación para los primeros cristianos de Jerusalén, en el siglo IV se edificó en el lugar una iglesia para conmemorar la muerte de Moisés, que fue ampliada en la época bizantina (siglos VI y VII). A principios del siglo XX los franciscanos reedificaron la iglesia, preservando los mosaicos bizantinos del siglo VI. 

En frente de la iglesia hay un Mirador desde donde se puede disfrutar de una magnífica vista panorámica del Valle del Jordán y del Mar Muerto. Dicen que en un día claro puedes llegar a ver los tejados de Jerusalén y Belén, pero no es nuestro caso porque el calor y la calima nos ofrecen una vista más bien borrosa. 

Y en el centro del mirador, una escultura de bronce que figura la serpiente enroscada en la cruz. Es el símbolo de la serpiente de bronce que llevó a Moisés por el desierto y la cruz en la que Jesús fue crucificado. Durante el Éxodo, Dios indicó a Moisés que erigiera una serpiente de bronce sobre un mástil para detener la plaga que había enviado para matar a los israelitas rebeldes. Todo el que miraba a la serpiente era liberado de la muerte. La serpiente curativa alrededor del mástil ha llegado hasta nuestros días como símbolo de la industria farmacéutica, aunque su vinculación religiosa tiene más ramificaciones, como las que la unen con el griego Asclepio o con su heredro romano, Esculapio. 

Bajando del Monte Nebo nos planteamos si acercarnos al yacimiento arqueológico de Umm ar-Rasas, pero el calor aprieta y el cansancio vuelve a asomar, así que decidimos ir ya directamente para Ammán, donde tenemos que pasar las dos últimas noches del viaje.